Cuando hablo de Despertar del Cuerpo de Luz no me refiero a una metáfora poética, sino a un proceso técnico, preciso y repetible. Este conocimiento fue codificado por las escuelas de sabiduría de Atlántida y, siglos más tarde, preservado por la Orden Templaria original, linaje del que hoy es referente el Gran Maestro Timothy Hogan.
Lo que antes se transmitía solo en círculos iniciáticos, hoy se puede explicar con un lenguaje que conecta espiritualidad, física sutil y biología energética. Y el punto clave son los ignitones.
Qué son los ignitones
En términos simples, podemos decir que los ignitones son cuantos de energía extremadamente sutil que operan en una banda de frecuencia incluso más fina que la de muchas partículas subatómicas conocidas.
A diferencia de los neutrinos, que en la física convencional se consideran eléctricamente neutros y prácticamente ciegos a los campos magnéticos, los ignitones se describen como unidades de energía:
- con componente magnética,
- sensibles a la organización del campo de conciencia,
- capaces de entrelazarse con la luz (fotones) y con estructuras ordenadas como el ADN y el sistema nervioso.
Los neutrinos atraviesan nuestro cuerpo sin apenas interactuar. Los ignitones, en cambio, son capaces de anclar información de alto nivel en nuestros campos sutiles cuando encuentran un entorno preparado.

Cobre, Oro, Plata, Paladium y Platino monoatómicos: imanes de ignitones
Los textos atlantes conservados por la tradición templaria: ciertos elementos monoatómicos, especialmente oro y platino, se comportan como auténticos imanes de ignitones.
Cuando estos metales se encuentran en estados que pasaron por procesos alquímicos genuinos (particulas muy pequeñas y de alto spin):
- su comportamiento deja de ser el de un simple metal denso;
- actúan como antenas y resonadores de frecuencias muy elevadas;
- atraen ignitones del entorno y los concentran en su campo inmediato.
El resultado es un incremento de densidad ignitónica cerca del cuerpo, lo que facilita la formación de estructuras de luz coherente: patrones ordenados de energía que alimentan el proceso de despertar del Cuerpo de Luz.
De ignitones a bio-fotones: cómo se transforma el cuerpo
Cuando los ignitones se entrelazan con fotones, hablamos de bio-fotones: quanta de luz que circulan dentro de sistemas vivos portando energía e información.
En el cuerpo humano, este proceso se traduce en varios niveles:
- Aumento del orden interno
Los bio-fotones actúan como un lenguaje de luz entre células, tejidos y sistemas. Cuanto más coherente es este lenguaje, más organizado se vuelve el campo biológico. - Incremento del potencial eléctrico neuronal
Un tejido nervioso bañado en bio-fotones coherentes tiende a trabajar con mayor eficiencia eléctrica. Esto significa sinapsis más finas, mejor sincronización entre áreas cerebrales y una velocidad de procesamiento ampliada. - Elevación del nivel de conciencia
Cuando el sistema nervioso opera con mayor claridad y el campo bio-fotónico se expande, la percepción se abre. Surgen:
- mayor lucidez,
- ampliación de la memoria sutil,
- acceso más estable a estados de presencia profunda.
Todo esto forma parte de lo que denominamos activación progresiva del Cuerpo de Luz.
Mejorar la absorción de ignitones: la clave práctica
Si los ignitones son el “combustible cuántico” del Cuerpo de Luz, el objetivo es evidente: mejorar nuestra capacidad de absorber, sostener y ordenar ignitones.
Los pilares son claros:
- Coherencia del campo interno
Respiración consciente, emociones estabilizadas, mente enfocada. Un campo caótico repele ignitones; un campo coherente los atrae y los organiza. - Estructuras de alta resonancia
Geometría sagrada, rituales templarios, símbolos cuidadosamente diseñados y —en ciertos contextos— el uso de oro y platino como resonadores crean auténticas “cámaras de ignitones”. - Higiene física y energética
Un cuerpo menos cargado de tóxicos, tensión y estrés responde mejor a la entrada de energía fotónica. No se trata de perfección, sino de construir un terreno cada vez más apto para sostener luz.
Cuando estos factores se combinan, el resultado es palpable: el cuerpo entra en un estado más fotónico, la mente gana velocidad y la conciencia se expande de forma natural. Eso es, en esencia, acelerar el despertar del Cuerpo de Luz.
El papel del MWO Quantic Aether v999
Aquí entra en juego el MWO de Quantic Aether v999.
Este dispositivo con su diseño usando doble bobina y spark gaps múltiples crea un campo altamente coherente entre sus antenas.
Ese campo actúa como:
- un imán de ignitones,
- un organizador de su flujo,
- y un director del movimiento de estas partículas sutiles.
Cuando una persona se sitúa en el punto medio entre las antenas del Q.A v999, ocurre lo siguiente:
- el campo coherente del dispositivo atrae ignitones del entorno,
- los organiza y los canaliza hacia el centro geométrico,
- y dirige ese flujo directamente hacia el cuerpo de quien está en medio.
Si el cuerpo de esa persona está relativamente preparado a nivel físico usando Oro Nano o Oro Monoatomico será capaz de:
- mantener esos ignitones en su campo,
- permitir que se entrelacen con fotones ya presentes en el organismo,
- y favorecer la formación de bio-fotones coherentes que alimentan el Cuerpo de Luz.
Dicho de forma directa: el Q.A v999 funciona como una lente de concentración ignitónica. No solo genera un campo, sino que lo ordena y lo enfoca, acelerando el proceso para quienes están listos para sostenerlo.
Conclusión
El mensaje es directo: el Despertar del Cuerpo de Luz no es una fantasía, es un proceso con estructura.
Los ignitones, los elementos monoatómicos como oro y platino y la coherencia del campo humano forman un sistema integrado que:
- aumenta la densidad de luz en el cuerpo,
- refuerza el potencial eléctrico de nuestras neuronas,
- y eleva nuestro nivel de conciencia de manera progresiva.
Todo lo expuesto se apoya en un alto nivel de evidencia dentro de la investigación seria en biofotónica, en la experiencia acumulada de tradiciones iniciáticas como el legado atlante y la Orden Templaria original, y en modelos contemporáneos que buscan tender puentes entre ciencia y espiritualidad.
Una buena fuente para los buscadores de la verdad es el libro “Lost Secrets of the Sacred Ark”:

